Ayer, por una
vez, la vida le ganó a la muerte.
Ayer ,aunque
tarde, muy tarde y después de muchas idas y venidas, todos tuvimos justicia.
Todos tuvimos justicia: Los culpables y los damnificados, los asesinos y sus
victimas, los corruptos, los honestos, los idealistas , los soñadores , los
vende patria y los patriotas, los amorosos y los desalmados…
Todos , todos
tuvimos justicia. Porque de no ser asi la justicia no sería tal.
Y estuvimos
todos ahí. Los que pudieron llegarse a ver la justicia expedirse y los que no
tenían otra que seguir con su vida diaria. Trabajando en una fabrica , llevando
sus niños al colegio , cocinando , educando… haciendo su parte de la mejor
manera posible para que nuestra sociedad mejore. Que este contrato que tenemos
con el prójimo se cumpla.
Ayer en un
mensaje de texto un amigo me decía “sii, estaba por ir pero se me complicó con
la escuela de la nena”. Y casi sin pensarlo le respondí algo que después nos
sorprendió por lo acertado a los dos: “Nuestros
hijos también son la memoria, el respeto por la vida y la justicia”. No
se él ;yo después, solo, en mi puesto de trabajo lloré.
26-08-2016
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